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Producto · Verificación

Pusimos a prueba a las IA jurídicas del mercado. Esto es lo que encontramos.

· Equipo Nearius

Infografía vertical que resume el análisis: los tres casos evaluados con sus hallazgos, el diagnóstico técnico de cada uno y un diagrama de la fusión de Nearius entre búsqueda por palabras, búsqueda semántica y grafo jurídico
Infografía vertical que resume el análisis: los tres casos evaluados con sus hallazgos, el diagnóstico técnico de cada uno y un diagrama de la fusión de Nearius entre búsqueda por palabras, búsqueda semántica y grafo jurídico

En agosto de 2026 sometimos a varias herramientas de inteligencia artificial jurídica —desde asistentes generalistas hasta plataformas internacionales de referencia— a un mismo ejercicio: la misma consulta real de Derecho español, verificada después resolución a resolución contra el corpus oficial del CENDOJ y el consolidado del BOE. No buscábamos un titular fácil. Buscábamos saber qué resiste la comprobación de un tribunal y qué no.

No vamos a dar nombres. Los resultados hablan solos.

Lo que encontramos

Caso 1 — IA jurídica de menos de 40 €/mes: siete citas, siete inservibles. Esta herramienta entregó siete resoluciones del Tribunal Supremo. Las siete existían y eran pertinentes. Pero las siete estaban mal citadas: confundían el identificador técnico ROJ con el número de sentencia, de modo que quien buscara “STS 4968/2025” no encontraría nada (la sentencia real era la 872/2025). Dos autos se presentaban como doctrina en pie de igualdad con las sentencias —uno de ellos, de inadmisión, que no constituye jurisprudencia—. Y a una resolución se le atribuía un pasaje entrecomillado que la sentencia no contiene: lo que en la práctica forense se llama una cita fabricada, y que la parte contraria desmonta en minutos.

El diagnóstico técnico es claro: es una pasarela al buscador del CENDOJ. Su búsqueda es puramente por palabras clave, sin capa semántica propia, y eso se nota en lo que falta: resoluciones plenamente pertinentes que no comparten el vocabulario literal de la consulta simplemente no aparecen. Transporta lo que el buscador oficial le devuelve —con su numeración técnica, sin depurar— y ahí termina su aportación. Sin corpus propio no hay ranking propio, ni verificación, ni forma de encontrar lo que las palabras no dicen.

Caso 2 — IA jurídica de unos 100 €/mes: Derecho derogado presentado como vigente. Este asistente generó un dictamen completo, retóricamente impecable, construido sobre la redacción de los artículos 670 y 671 LEC anterior a la reforma de la LO 1/2025 — diecisiete meses después de su entrada en vigor. El texto antiguo se transcribía con literalidad correcta, lo que hace el error especialmente peligroso: solo aflora cotejando contra el consolidado vigente del BOE. El mismo dictamen apoyaba su tesis en tres resoluciones doctrinales no localizables en los sumarios oficiales y citaba la única sentencia real de su repertorio sin haber leído el fallo: tomó de una resolución que desestima el fraude su párrafo de doctrina general y lo presentó como apoyo de la tesis contraria.

Caso 3 — la IA jurídica líder, de más de 200 €/mes: el competidor que lo hizo bien. Y aquí está la parte que da credibilidad al ejercicio: la plataforma internacional de referencia entregó todas sus citas correctas, con números, fechas y ECLI exactos, y una síntesis doctrinal solvente. Lo reconocemos expresamente. Pero al pasar su salida por nuestra verificación aparecieron los límites: afirmaba la inexistencia de sentencias “hasta” una fecha que ninguna base construida sobre CENDOJ puede sostener (el Centro de Documentación publica con semanas de demora); omitía metadatos relevantes como un voto particular; y, por ceñirse al orden civil, dejaba fuera el auto de admisión a casación más relevante del eje consultado. Y hay algo más que exactitud: profundidad. Nearius no se limitó a responder la pregunta tal como venía formulada; la abrió a otras visiones que el líder dejó fuera. Por ceñirse al orden civil, el líder omitió la pieza de futuro más relevante del eje consultado: el auto que admite casación con interés casacional sobre la compensación al arrendador — el asunto donde se fijará la doctrina que viene. La búsqueda transversal de Nearius, que cubre civil, penal y contencioso en una sola consulta, lo devolvió en primera posición. Y en la otra sesión comparada, la lectura del texto íntegro de una sentencia clave hizo aflorar ocho eslabones jurisprudenciales adicionales que ningún otro informe recogía: 3 resoluciones del líder frente a 23 verificadas con ECLI de Nearius, con dos planos doctrinales en lugar de uno. Quien litiga no necesita solo la doctrina consolidada: necesita también el asunto pendiente que puede cambiarla.

Por qué Nearius es imbatible frente a la mejor IA: la fusión

Vencer a una herramienta de menos de 40 € que hace de pasarela tiene poco mérito. Vencer al líder del mercado, que cita con exactitud, exige explicar cómo. Y la explicación es una decisión de arquitectura: ninguna IA aislada, por buena que sea, puede competir con la fusión de varias, cada una haciendo lo que mejor sabe. Un modelo único siempre tiene un punto ciego — el vocabulario que no reconoce, la fecha que no sabe que ignora, la cita que reconstruye de memoria. La fusión elimina los puntos ciegos porque cada capa cubre el fallo característico de las demás.

Nearius no elige entre búsqueda por palabras y búsqueda semántica: combina ambas y fusiona sus resultados, de modo que ni se pierde la precisión del término exacto ni las resoluciones que dicen lo mismo con otro vocabulario — exactamente lo que condena al caso 1. Sobre esa recuperación híbrida trabaja un grafo de citas, normas y materias que mide si una doctrina sigue viva contando sus aplicaciones, no suponiéndolas. La síntesis la redactan modelos de lenguaje ejecutados en infraestructura propia, sin que ningún dato salga de ella. Y la pieza que cierra el circuito: todo lo que el sistema genera pasa por una verificación determinista contra el corpus oficial antes de entregarse — cada cita, cada artículo, cada pasaje. El modelo propone; el corpus dispone.

Esa arquitectura es la que produjo la diferencia medible frente al líder: 23 resoluciones verificadas frente a 3, la detección de una reforma normativa que todos los demás informes pasaron por alto, y la vigencia doctrinal demostrada con recuento y fechas en lugar de afirmada. Por eso la ventaja es estructural y no coyuntural: el líder puede mejorar su modelo, pero un modelo solo no puede convertirse en un sistema que se verifica a sí mismo. Y todo por 29,99 €/mes: menos que la más barata de las herramientas evaluadas.

La diferencia no es de grado, es de categoría

El patrón se repite en todos los casos, buenos y malos: ninguna de las herramientas evaluadas puede verificar. Ni sus propias citas, ni las ajenas. Nearius verificó las 33 citas de tres informes de terceros en una pasada, detectó una cita corrupta (número ROJ confundido con número de sentencia), una frase atribuida como literal que no consta en la sentencia, y la reforma normativa que los cuatro informes comparados habían pasado por alto.

Esa es la posición: en un mercado donde los tribunales españoles ya han comenzado a sancionar la cita de jurisprudencia inexistente generada por IA, la pregunta no es qué herramienta encuentra sentencias. Es cuál te garantiza que lo que vas a firmar resiste al contrario. Nearius responde a las preguntas que deciden un pleito:

  • ¿Existe realmente cada cita, en forma canónica que un tribunal reconozca?
  • ¿Dice literalmente lo que le atribuyo, y qué resolvió el fallo?
  • ¿Sigue viva esa doctrina? (No “se reitera”: 16 aplicaciones expresas contadas, con fechas citables.)
  • ¿Qué redacción de la norma rige ratione temporis, contra el consolidado del BOE?
  • ¿Hasta qué fecha puedo afirmar que algo no existe? Nearius declara el corte de su corpus y distingue “inexistente” de “no verificable” — una afirmación negativa solo vale lo que valga la declaración de cobertura que la acompaña.

Y cuando el material viene de fuera —el escrito del contrario, el borrador de otra herramienta— la plataforma lo audita entero en menos de un segundo: existencia, fecha, recurso, ECLI, artículos contra el BOE y pasajes entrecomillados contra el texto real.

Los casos 1 y 2 no son errores menores: son pleitos perdidos

Conviene decirlo sin rodeos. Un escrito construido sobre el caso 1 llevaría al tribunal siete citas con numeración que no permite localizarlas y un pasaje entrecomillado que la sentencia no contiene: jurisprudencia que el contrario desmonta en minutos, y que los tribunales españoles ya han comenzado a sancionar cuando procede de IA. Un escrito construido sobre el caso 2 invocaría un artículo en redacción derogada hace diecisiete meses, tres resoluciones doctrinales que la parte contraria no encontraría porque no existen tal como se citan, y una sentencia que se voltea con solo leerla hasta el fallo — porque desestima precisamente la tesis que se le atribuye.

El coste no es solo perder el argumento concreto: una sola cita inexistente o una norma derogada compromete la credibilidad del letrado en todo lo demás que afirme. En la práctica, es la diferencia entre discutir el fondo y pasar el juicio defendiéndose de los propios errores. Herramientas así no ahorran trabajo: lo multiplican, porque todo lo que entregan exige la verificación íntegra que su contratación pretendía evitar.

La conclusión honesta

No afirmamos que las demás herramientas no sirvan. Una de ellas cita con exactitud y sintetiza bien; lo hemos comprobado y lo decimos. Afirmamos algo más incómodo para el mercado: la única forma de saber que un informe jurídico generado por IA es fiable es pasarlo por una capa de verificación contra fuentes oficiales. Hoy, esa capa solo la ofrece Nearius. Es la plataforma con la que se verifica incluso al mejor de los competidores.

Y creemos que hay una segunda conclusión igual de rotunda: en relación calidad-precio, Nearius es imbatible. Superó en profundidad y verificación a la herramienta líder, que cuesta más de 200 € al mes, y evitó los errores que en las de 40 y 100 € llevan un pleito a la ruina — todo ello por 29,99 €/mes. No es que Nearius sea la opción barata: es que la más completa resulta ser, además, la más económica de todas las evaluadas.

Todas las comprobaciones citadas son reproducibles con las herramientas públicas de la plataforma (buscar_por_cita, auditar_escrito, cobertura_corpus) o contra la sede electrónica del CENDOJ y el BOE.

Análisis realizados en agosto de 2026 sobre consultas reales, con verificación individualizada contra el corpus CENDOJ y la legislación consolidada del BOE.

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